Peña Nieto termina vendiendo el Nevado de Toluca; Será su bono sexenal

A dos años de terminar su mandato, el presidente Enrique Peña Nieto comienza a preparar sus maletas, pero todo indica que no sólo se llevará el menaje y sus pertenencias personales, sino también ya alista un bono turístico sexenal ubicado en el área del Nevado de Toluca, que le sirva de jugoso negocio durante su retiro.
En enero de 1936, el expresidente Lázaro Cárdenas declaró el área del Nevado de Toluca como un Parque Nacional cuya situación estaba considerada como una reserva natural en la que, por ley, estaba prohibida toda explotación de sus recursos.
Tras el argumento de que dicha figura jurídica era muy rígida y ni siquiera permite la intervención de la zona para su restauración, entonces la administración de Enrique Peña Nieto decidió cambiar el marco legal y abrió una puerta trasera para que ahora empresarios y desarrolladores turísticos invadan la zona con fines de lucro desmedidos.
Para ello, autorizó la tala de árboles del 70 por ciento de la zona del Nevado de Toluca, la cual tiene como objetivo construir un campo de golf, hoteles y zona residencial. Ante eso, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) aseguró que no permitirá que haya tala sin control, pero confirmó que ésta sí se realizará.
Será la misma Semarnat, quien supervise la deforestación de 32.59% del Área Natural Protegida, pues en esa área se podrán construir hoteles, fraccionamientos y campos de golf, una vez que la misma autoridad eliminó el impedimento legal para desarrollar infraestructura inmobiliaria, comercial y turística en esta reserva natural.
Eso va contra lo dispuesto por el gobierno en 2013, cuando anunció que se impulsaría la actividad turística en el Nevado; sin embargo, también se adelantó que estas actividades serían restringidas a turismo de bajo impacto, y expresamente se planteó que “no se permitirá en ningún caso la edificación o construcción de fraccionamientos, de casas campestres, cabañas o búngalos residenciales, ni la edificación o construcción de hoteles, posadas o fincas de descanso, ni campos de golf” en esta reserva natural.
Esa restricción al desarrollo de infraestructura turística fue anunciada en noviembre de 2013, y estaba incluida en el “Borrador del Programa de Manejo” del Nevado de Toluca, hecho público en ese momento por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
Dicho documento fue formalizado tres años después, el pasado 21 de octubre de 2016, pero en la versión que finalmente fue publicada en el Diario Oficial de la Federación, fueron eliminadas las restricciones que prohibían el establecimiento de infraestructura turística y desarrollos inmobiliarios.
Preparando el Terreno
En la actualidad, en las inmediaciones del Nevado de Toluca viven alrededor de 5 mil pobladores, a los cuales se les ha presionado para que renten sus tierras a empresarios que ven en la región una buena oportunidad de negocio, pero a pesar de esa situación, esos inversores no habían optado por inyectar grandes cantidades a la región por la incertidumbre legal que existía al respecto.
Con las modificaciones implantadas por la administración de Enrique Peña Nieto, ahora la ampliación de comercios y predios podrá asegurarse, bajo la aparente restricción de que sólo se podrá remodelar lo ya construido hasta el momento, y en ningún momento, ningún particular podrá apropiarse de más espacio del que ahora tiene permitido.
Tal prohibición resulta absurda, pues a partir de ahora, dueños de pequeñas casas que existen en la zona alegan que sus terrenos son mucho más amplios que los que ocupan sus actuales construcciones, por lo que empiezan a talar árboles con el fin de despejar sus áreas para remodelar sus casas que acabarán siendo verdaderos hoteles y centros turísticos disfrazados de simples casonas extendidas.
Mientras la confusión priva en la zona, empresarios se encuentran negociando contratos multianuales con pequeños terratenientes ubicados en la zona del Nevado de Toluca, donde se presume será el próximo centro turístico de moda cercano a la Ciudad de México en los siguientes años, luego de que Cuernavaca y Valle de Bravo han perdido su atractivo por la inseguridad que se registra en esos lugares.
Ante esa oportunidad, los buitres representados por las constructoras alentados por la actual administración federal pretende dejar arreglado todo el andamiaje legal para lucrar con la zona durante las siguientes tres décadas, y donde pobladores aseguran ya, que el mismo presidente Peña Nieto prepara su retiro a modo de bono turístico sexenal, tal como lo hicieron los exmandatarios Miguel Alemán con Acapulco y Luis Echeverría en Cancún.


Back To Top